Psicoterapia Gestáltica
La psicoterapia gestáltica es un enfoque terapéutico humanista y experiencial que pone el foco en el aquí y ahora, en cómo vivimos lo que nos ocurre y en la posibilidad de tomar conciencia para generar cambio. Desarrollada por Fritz Perls y Laura Posner, parte de una idea fundamental: cuando una persona puede darse cuenta plenamente de su experiencia, se abre la posibilidad de reorganizarla de manera más saludable.
¿En qué consiste la terapia Gestalt?
La terapia Gestalt no se centra tanto en explicar el porqué de los problemas, sino en cómo se manifiestan en el presente:
- Cómo sientes
- Cómo piensas
- Cómo actúas
- Cómo te relacionas
El objetivo es ampliar la conciencia (awareness) sobre estos procesos para que puedas elegir de forma más libre y coherente.
Principios fundamentales y Conceptos clave:
- El aquí y ahora: Aunque el pasado es importante, se trabaja en cómo ese pasado aparece en el presente. No solo lo qué ocurrió, sino cómo lo estás viviendo ahora mismo.
- La conciencia como motor de cambio: En Gestalt, el cambio no se fuerza. Ocurre cuando la persona se da cuenta profundamente de su experiencia.
- La autorregulación: El organismo tiende de forma natural hacia el equilibrio. Cuando interrumpimos ese proceso (evitando emociones, reprimiendo necesidades, etc.), aparece el malestar.
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La responsabilidad: Se favorece que la persona pueda reconocer su experiencia como propia: “Yo siento”, “Yo necesito”. “Yo elijo”.
Esto no implica culpa, sino responsabilidad. -
Figura y fondo: Nuestra experiencia se organiza en:
Figura: lo que destaca en un momento
Fondo: lo que queda en segundo plano
El trabajo terapéutico ayuda a que lo importante pueda emerger y se resuelva. - Gestalts inconclusas: Son experiencias que no pudieron cerrarse de manera satisfactoria (emociones no expresadas, necesidades no satisfechas). Estas tienden a repetirse hasta que encuentran una forma de resolverse.
- Mecanismos de interrupción del contacto: Cuando nuestro proceso natural de satisfacer necesidades se bloquea, aparecen los síntomas. Estos son los puntos donde solemos interrumpir nuestra energía:
Mecanismos de interrupción del contacto
Desensibilización (Fase de Sensación):
Ignorar las señales de nuestro cuerpo para evitar sentir incomodidad o dolor.
Proyección (Fase de Toma de Conciencia):
Atribuir a los demás sentimientos o impulsos que en realidad son nuestros.
Introyección (Fase de Energetización):
Frenar nuestro impulso auténtico por seguir mandatos externos («los debería») tragados sin digerir.
Retroflexión (Fase de Acción):
Volcar contra nuestro propio cuerpo la energía movilizada para salir al mundo (somatizaciones, autocrítica).
Deflexión (Fase de Contacto):
Evitar la intensidad de la experiencia usando el humor o el intelecto para no sentir el impacto real.
Egotismo (Fase de Satisfacción):
Observarse a uno mismo mientras se vive, una hiper-consciencia que frena el placer y la satisfacción plena.
Confluencia (Fase de Retirada):
Borrar los límites entre el yo y el otro, impidiendo cerrar la experiencia por incapacidad de separarse.
El proceso terapéutico
Es activo, experiencial y creativo. Se invita a tomar conciencia de las sensaciones y emociones, dar espacio a lo que aparece, experimentar (diálogo entre partes, silla vacía, atención al cuerpo) e integrar para completar gestalts inconclusas. La Gestalt busca transformar la forma en que te relacionas contigo y con el mundo. Cuando hay más conciencia, hay más libertad.